Una vez leí una entrevista que le hacían a uno de los más prominentes consignatarios de automóviles del país. Cuando se le preguntó cuál era el secreto de su éxito, respondió:
"A todo el que entra en mi salón de ventas lo trato como si fuera mi mejor amigo, Averiguo cuáles son las cosas que le gustan, en qué trabaja, y sea cual fuere su respuesta, finjo un gran interés, me muestro tan cautivado por todo lo suyo, que el hombre no puede menos de desear comprarme un auto".
Estas palabras me hicieron pensar en lo triste que es tener que ganarse la vida de esa forma: fingiendo que a uno le agradan todas las personas hasta el punto de olvidar lo hermoso que es disfrutar de la compañía de otro como un amigo, no sólo como un comprador en potencia.
La emoción buscada reemplaza a la emoción genuina, hasta que llega un momento en que uno ya no sabe ni lo que siente, Tal vez sea por eso que hay tanta falsa amabilidad y tan poca amistad verdadera en la vida de las personas de hoy.
Lo más lamentable es que la sociedad aplaude este desatino, nos honra por nuestro éxito económico, nos alaba por nuestra abnegación.
La psicoterapia puede ayudamos a quitar las fantasías idealistas, puede enseñamos a adaptarnos mejor a este mundo y por ende sentirnos menos desengañados por él. Lo que no puede es internarnos en un mundo que nunca hemos visto ni probado. La psicología tal vez nos enseñe a ser normales, pero es preciso buscar en otra parte la ayuda necesaria para volvernos humanos.
Las personas más felices que conocemos probablemente no sean las más ricas y famosas, ni las que más se empeñan en ser felices leyendo artículos sobre el tema o estando siempre a la moda.
Por el contrario, las personas más dichosas son las que procuran ser siempre amables, serviciales y confiables, la felicidad entra en sus vidas mientras ellas están muy ocupadas haciendo todas esas cosas.
La felicidad es como una mariposa; cuanto más la perseguimos, más lejos vuela y se esconde. Pero si no le damos caza, si dejamos la red y nos ocupamos de actividades más productivas, se nos acercará por detrás y se posará en nuestro hombro.