Aunque estén entregados al matrimonio, los cónyuges pueden no desarrollar un sólido sentido de confianza. La confianza de una esposa, incluye, por ejemplo, la firme convicción de que el marido tiene presente sus intereses, por lo que no la lastimaría intencionalmente y estaría siempre disponible cuando ella lo necesitara. Es difícil desarrollar una confianza constante y duradera, y es fácil hacerla tambalear.
Según muchos autores, las raíces de la confianza básica se crean mucho antes del matrimonio. Erik Erikson observó que esa actitud empieza a desarrollarse a partir de las experiencias que tiene el niño con las principales figuras de la familia.
La confianza va más allá de la ciega dependencia de la infancia y arranca de los sentimientos del niño hacia los padres y hermanos.
La confianza básica de un niño incluye los siguientes aspectos:
• Puedo contar con mi familia cuando la necesito, sea lo que fuere.
• Los extraños me pueden lastimar, pero mi familia me respeta y me protegerá.
• Las personas importantes en mi vida no traspasarán sus límites, no se aprovecharán de mí o no me harán daño a sabiendas.
El Fracaso de una Pareja: Durante el noviazgo, Ella o El es el centro de nuestra atención el cual se desvanece en la unión o en el matrimonio.
Condicionadospor la sociedad
Para llevar a la practica los consejos de un buen matrimonio, hay que barrer con viejos prejuicios y mala educacion, es necesario negar y olvidar el pasado, cuando nuestros padres ya habían repartido nuestro rol en la sociedad:Zapatitos color rosa para la nena, azul celeste para el varón.
Mantener la pasión con...
Chocolates, pastelillos, caramelos, cafeina para despues del sexo, asi tendras energía para la siguiente noche...mas>>
Es posible que esa confianza temprana no se conserve en las relaciones con los compañeros. Es posible que un niño confiado descubra que los otros niños pueden ser crueles, y de poca confianza. Con la madurez, él o ella adquieren la idea de que los miembros del sexo opuesto son dominantes, explotadores e indignos de confianza.
Esas actitudes subyacentes de desconfianza pueden ser arrastradas al matrimonio, aunque encubiertas por la relación de amor.
Si bien un cónyuge puede ser formal y confiable, esa corriente subterránea de recelo podría seguir latente a la espera de incidente que la haga aflorar.
Muchos cónyuges confían en sus parejas en algunos momentos, pero no siempre.
En algunos campos, por ejemplo en el dinero para gastos personales, en las relaciones con los parientes políticos, en el tiempo pasado fuera de la casa pueden sentir desconfianza. Un cónyuge puede percibir falta de confianza del otro y sentirse herido. O la desconfianza puede conducirlo (la) a rebelarse y obrar por impulso
Los cónyuges pueden llegar a comprender mejor la desconfianza si reconocen que en los dominios que más afectan a su relación tienden a pensar en valores absolutos. De modo. Que si la esposa miente en una oportunidad, es posible que el marido piense: "Nunca puedo tenerle confianza". Si el marido rompe una promesa, la mujer puede concluir: "El es informal”
Es mejor por supuesto que los cónyuges consideren los rasgos, tales como veracidad y formalidad, como un continuo y no como un valor absoluto, como puntos de una escala, más que como una categoría fija. De esta manera, una esposa ofendida puede enmarcar la mentira de su esposo como una señal que él es imperfecto: no un hombre sincero del todo, pero tampoco un mentiroso crónico. Y un marido con afición por las
Estadísticas podría catalogar a su mujer como digna de confianza en un 75% y no constantemente informal.
Como suele ocurrir, nadie puede ser completamente sincero siempre, por una razón, y es que no hay una verdad absoluta.
Una situación tiene tantas facetas que, por fuerza uno debe seleccionar algunas y excluir otras al dar una respuesta sincera a una pregunta. Al intentar una apreciación sincera de nuestras motivaciones, tenemos que reconocer que están a menudo mezcladas y es imposible separarlas con total objetividad.
Además, nuestros sentimientos y actitudes pueden cambiar de un momento a otro, y algo que creemos firmemente cuando estamos enojados puede no ser valido unos minutos después, cuando nos hemos calmado.