¿Por qué estallan amargas discusiones entre personas que con toda probabilidad se quieren y tienen mutuo interés?
Durante el noviazgo, ella o el es el centro de nuestra atención el cual se desvanece en la unión de los intereses y aun de las identidades. La luz del amor que funden las diferencias de temperamento, intereses y metas ayudan a generar el altruismo y la empatía.
La pareja quiere complacer el uno al otro. Se sienten gratificados cuando se hacen mutuamente felices y se sienten tristes cuando su pareja también lo está. En su esfuerzo por complacer, tratan de considerar todo desde el punto de vista del compañero, olvidándose poco a poco de la identidad individual.
Para muchos sin duda es justo pagar el precio de sacrificar los interés propios en la relación por temor consiente o inconsiente a la soledad, lo cual se vuelve un alivio
Para otros, los placeres consumados de la intimidad compartida son importantísimos.
Es como si ningún precio pudiera ser demasiado para pagar por el sentido de pertenencia e intimidad. Puesto que los propios intereses de la pareja están estrechamente ligados durante el período del noviazgo, experimentan poco sentido de sacrificio o egoísmo y las recompensas por satisfacer los deseos de la otra parte son múltiples.
No sólo hay un apoyo directo proveniente de la satisfacción de complacer a la pareja, sino indirecto también, al imaginar su placer. Con este esfuerzo incesante, la motivación para dejar de lado el egocentrismo de uno es fuerte.
Una mujer enamorada es altruista porque quiere serlo, no porque ella "deba" serlo. Un hombre enamorado hace sacrificios por su amada porque le place hacerlo.